
Consideramos que nuestra principal tarea en el período de la década de los 70 y también después, era adoptar una posición decisivamente hacia el proletariado, especialmente hacia las nuevas capas. En Gran Bretaña, como detallamos en nuestro libro `The Rise of Militant`, concentramos nuestro trabajo en el Partido Laborista y, particularmente, en los sectores jóvenes del partido. Tuvimos que adaptarnos con habilidad a ese ambiente, pero nunca escondimos nuestras ideas. De hecho, se trasformo en un chiste constante entre nuestros opositores que un simpatizante de Militant sería reconocido inmediatamente por el movimiento exagerado de sus manos en sus alegatos pero, sobre todo, si mencionaba que permanecía en las bases de las ideas de “Marx, Engels, Lenin y Trotsky”. Esto no impidió que nuestros oponentes `marxistas`, generalmente de fuera del movimiento obrero organizado, nos acusaran de `oportunismo`. Mientras dábamos apoyo crítico a la izquierda, especialmente al movimiento Benn en los años 80, siempre defendimos nuestra posición de manera independiente.
Puede ser dicho lo mismo de aquellos `puristas revolucionarios` que no se mancharon las manos dentro de las organizaciones de masas de la clase trabajadora? Los seguidores de Mandel, en varios países, se agarraron de forma oportunista, a diferentes reformistas de izquierda y en el proceso dejaron fuera su programa. Tal crítica no puede ser realizada a los simpatizantes de Militant (hoy Partido Socialista- Socialist Party) en Gran Bretaña. Construimos una base sólida entre
Ganamos la mayoría del
Éramos tolerados en el Partido Laborista en aquel período. Una de las razones para esto es que había una genuina democracia en la base del partido. También éramos energéticos, muchos de nuestros compañeros eran jóvenes, tenían muy buenas ideas, etc. Una parte de la burocracia planteaba que los jóvenes de Militant, como las generaciones anteriores, iban a caminar más a la derecha con el paso del tiempo. Sin embargo, estos `trotskistas` crecieron más, para el horror del ala derecha, y continuaron defendiendo sus ideas y algunos de ellos se transformaron en parlamentarios. Ellos no fueron el tipo de parlamentario que la derecha y la burocracia habían anticipado.
Los años 80 fue un período bien exitoso para los marxistas en Gran Bretaña, como explicamos en `The Rise of Militant`. En cierto período nuestra militancia llego a 8 mil. Tres parlamentarios –todos sabidos trotskistas- fueron electos y dieron contribuciones maravillosas para las luchas de la clase trabajadora británica. Era claro que la clase dominante nos odiaba y pusieron una enorme presión sobre la burocracia del Partido Laborista para debilitarnos y sacarnos del partido. Como es bien sabido, una serie de expulsiones ocurrieron en la década de 1980 y principios de 1990. Sin embargo esto no nos impidió llegar a los trabajadores que estaban comprometidos en la lucha. A lo largo de la batalla de Liverpool, ganamos una experiencia invaluable en la dirección del movimiento de masas contra el poll tax. Derrotamos esta medida y, en el proceso, derrumbamos a
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