Capítulo 17: La democracia y el partido

Posted by Biblioteca Socialista Revolucionaria On viernes 17 de julio de 2009 0 comentarios

El SWP nunca fue capaz de tolerar oposiciones dentro de sus filas. El CIT y el Militant, que fueron acusados por el SWP y otros de ser 'monolíticos', sin embargo, experimentaron luchas fraccionales y permitió derechos totales para todas las fracciones. Este fue el caso del periodo antes de la salida de Ted Grant en 1992, y también antes de la salida de Sheridam-McCombes de la dirección de la sección escocesa del CIT a finales de la década del 90. Ninguna de estas posibilidades ha sido dada para la existencia de oposiciones dentro de las filas del SWP ingles. Estas fueron invariablemente tratadas con suspensiones y expulsiones.


Fue el caso de la expulsión de la sección Americana de la TSI, la International Socialist Organization (ISO) en el 2001. Una oposición política a la dirección de la TSI, con base en Londres alrededor del SWP ingles, fue suficiente para que la ISO (que tenía 1000 miembros) fuera expulsada totalmente, dejando a unos pocos remanentes leales a TSI. Lo mismo ocurrió con aquellos que simpatizaron y apoyaron a ISO, como la mayoría de la sección griega.


En la conformación de TSI, Cliff defendió que ésta no era igual a otras llamadas “Internacionales trotskistas” y que esta sería más democrática. No habría estructuras internacionales, ninguna elección para cuerpos internacionales o alguna dirección internacional. La tarea era construir secciones nacionales y unirlas frágilmente, como se planteó en sus orígenes la TSI. Sin embargo, como las disputas públicas entre la dirección del SWP y la ISO en los EE.UU. demostraron, eso fue una completa farsa. La dirección del SWP ingles decidió la `línea` y cualquier oposición era tratada con medidas disciplinarias, sin ninguna posibilidad de réplica por parte de aquellos que eran afectados por su disciplina. En otras palabras, esta forma abierta, aparentemente menos 'rígida' y por lo tanto, más 'democrática' de organización internacional, fue exactamente lo opuesto. Permitiendo a los dirigentes de la mayor sección, el SWP ingles, dictar la política, el programa y la organización para el resto de la TSI.


Se puede construir una organización de “tontos obedientes” de esta manera, pero nunca una organización de genuina cooperación y cuadros que sean capaces de analizar y llegar a decisiones independientemente - que es una cualidad indispensable para direcciones genuinamente marxistas y revolucionarias.


Los mismos métodos fueron utilizados arbitrariamente por el SWP dentro de la Alianza Socialista. Esto los llevó inevitablemente a un conflicto con las organizaciones que permanecieron después de la salida del Socialist Party (CIT) en el 2002. Muchas de éstas criticaron nuestra decisión de dejar la Alianza, pero lamentablemente fueron obligados a seguir nuestros pasos, cuando los métodos del SWP chocaron radicalmente con los procedimientos democráticos elementales de un frente único o los intentos de colaboración de las organizaciones de izquierda.

Habiendo servido a los propósitos del SWP, la Alianza Socialista en Inglaterra fue destruida. El SWP luego decidió ponerse al servicio de la recién formada coalición “Respect”, una plataforma para las elecciones europeas en Inglaterra el 2004, alrededor de la figura del parlamentario expulsado del Partido Laborista, George Galloway.


La expectativa de que esta plataforma pueda ser la base para una nueva iniciativa de masas, un paso para un nuevo partido de masas de los trabajadores, se frustra a causa de los métodos y políticas artificiales y del apoyo al proyecto de Galloway por parte del SWP.


La completa adaptación oportunista en la fase actual del SWP es demostrada más claramente en relación al Partido Laborista. Rees (del SWP) por ejemplo, argumenta que: “El Partido Laborista aún es de la clase trabajadora en el siguiente sentido crucial: sus miembros son significativamente de la clase trabajadora”.24 Solamente una formación política que nunca experimentó en el Partido Laborista en el periodo en que los trabajadores realmente participaban en su interior o en su periferia y decidían sus políticas y acciones; podría defender hoy este increíble argumento.


La participación de la clase trabajadora en el Partido Laborista hoy es mínima y en muchas áreas de Inglaterra es inexistente. No somos los únicos que decimos esto, Rees debería leer los comentarios de la prensa de izquierda del Partido Laborista como “Tribune”, que reporta regularmente la antipatía con la que sus miembros y ex-miembros ven al Partido Laborista hoy. Aquellos que de mala gana adhieren al Partido Laborista son predominantemente la vieja generación, para la cual la inercia histórica - la falta de una alternativa real y la necesidad de evitar un giro mayor a la derecha - es la mayor motivación para participar y votar Laborista. Pero este partido dejó de ser de la clase trabajadora en su base y en la forma que los marxistas en general lo entendemos. En el pasado fue en realidad un 'partido burgués de los trabajadores', con una dirección burguesa o pro-burguesía, pero con una base de la clase trabajadora, particularmente de los sindicatos.


De una manera totalmente bizarra el SWP argumenta hoy que aquellos de izquierda y socialistas que aún están el Partido Laborista deben mantenerse en su interior. Incluso, Liz Davies, anteriormente en la izquierda del Partido Laborista y que colaboró con el SWP por un tiempo en la Alianza Socialista, protestó por los métodos del SWP en una carta presentada cuando abandonó la Alianza: “En este reporte (de la conferencia del 2002 del SWP) sus dirigentes defienden que los 'reformistas' deberían permanecer dentro del Partido Laborista, una perspectiva bastante diferente de la que fue puesta por estas mismas personas cuando me pidieron que ingresara al SWP en el 2001”.


Los inútiles esfuerzos actuales de las direcciones sindicales en Inglaterra por 'reivindicar al Partido Laborista' fracasarán. Como lo planteó uno de los 47 ex-concejales de Liverpool, en relación al Partido Laborista de Liverpool: “Buena suerte para los dirigentes de izquierda si quieren reivindicar al Partido Laborista, el problema sin embargo, es si lo van a encontrar”. En su posición en relación al Partido Laborista, el SWP esta a la derecha de los mejores militantes luchadores en los sindicatos, como los sindicatos de ferroviarios y transportes, el RTM, incluso de sus direcciones, que efectivamente se desafiliaron del partido en Escocia, y deberían hacer lo mismo para el resto de Gran Bretaña. El sindicato de los bomberos (Fire Brigades Unión-FBU) tomó la misma decisión siguiendo una resolución sustentada por los miembros del CIT para el FBU de Irlanda del Norte. Esto acontece cuando el SWP y sus simpatizantes confunden la situación. En lugar de plantear las cosas de una manera clara, llamando a la desafiliación de un partido pro-imperialista, degenerado y ya no más de los trabajadores – el Partido Laborista – para iniciar la construcción de un nuevo partido; el SWP simplemente propone una “democratización” de las bases políticas en los sindicatos.


Los argumentos del SWP hoy son análogos a aquellos levantados por trabajadores confundidos y dirigentes sindicales conservadores en la última parte del siglo XIX, quienes defendían que la clase trabajadora debía mantenerse como un sustento del Partido Liberal y “regenerarlo”!


Los mismos argumentos –“la teoría del mal menor”- son colocados en EE.UU. para justificar el apoyo a los Demócratas contra Bush. Los simpatizantes norteamericanos del CIT se opusieron vehementemente a esta posición planteando: “Este argumento puede ser utilizado no sólo para el 2004, sino para el 2008, 2012 y hasta el 3016 si es necesario”. En otras palabras la teoría del “mal menor” es un argumento en contra de la construcción de una alternativa independiente de la clase trabajadora, que pretende atarla para siempre a los partidos de la burguesía.


El intento del SWP por levantar ilusiones en el “reformismo” (que sin duda existen entre los trabajadores) con el apoyo al Nuevo Laborismo es una táctica estéril. En una era en que la clase trabajadora esta sujeta a ataques feroces por parte de los patrones y de sus gobiernos, el nuevo laborismo procura destruir los niveles de vida. Cuando el socialismo esta siendo removido de la agenda política a causa de la campaña ideológica de la burguesía, es inevitable entonces que pueda haber amplias ilusiones en una ya lejana era de reformismo, que signifique por ejemplo un incremento en los estándares de vida de la clase trabajadora. Pero como se relaciona esto con el nuevo laborismo?


El Partido Laborista en Inglaterra es el vehículo de políticas neoliberales feroces que buscan bajar aún más los niveles de vida. Las diferencias entre el Nuevo Laborismo, los Tories y los liberales demócratas, que aceptan una amplia privatización, son sólo a nivel de comprensión, porque en el papel las diferencias son muy pequeñas. Como tantos autoproclamados marxistas en épocas pasadas, el SWP adoptó una posición crecientemente derechista y oportunista con el fin de ganar una influencia política significativa en un corto período de tiempo. Esta no es la primera vez que ellos emplean esta táctica, en la “era liberal” de esta organización durante los años 60 se adaptaron oportunistamente a todos los tipos de campañas episódicas y particulares sin ningún intento por ligarlas sólidamente a una alternativa socialista. Sin embargo existen algunas diferencias en su posición política actual, la que es conducida cada vez mas hacia las cúpulas de cualquier movimiento y no a su base radicalizada, por ejemplo hacia George Galloway a través de 'Respect', a Livingstone en el pasado, figuras significativas anti guerra, etc.


A pesar de sus proclamaciones rituales acerca de la necesidad de un 'partido revolucionario', en la práctica el SWP esta en una rápida evolución en relación a su plan inicial. Como la dirección del SSP en Escocia o la de LCR en Francia, esto marca el abandono de sus posiciones originales. Lo que podría llevarlos a ser los ideólogos, en algún momento, de la organización y la estructura de una gran corriente, incluso masiva, reformista de izquierda o también centrista que pueda desarrollarse en el futuro bajo una crisis económica y social. Esto no necesariamente significará formalmente el completo abandono de sus ideas iniciales, pero en la práctica, en el futuro; estas ideas serán relegadas al olvido.


Ahora, ellos han rebajado sus posiciones “revolucionarias” y efectivamente han marginado el mensaje central del socialismo y en su lugar levantan una posición amplia y radical, pues piensan que ésta es la única manera de llegar a los trabajadores.


Hubo varios períodos en la historia en que las ideas del socialismo parecieron estar condenadas a la extinción. El co-fundador del socialismo científico, Federico Engels, comentaba que luego de la ejecución de Babeuf al final de la Revolución Francesa, sus ideas socialistas y comunistas fueron restringidas a las áreas periféricas de Paris y de otras ciudades francesas. Sin embargo, los residuos de esas ideas dieron una pequeña llama que luego se transformó en el fuego ardiente de la acción de la clase trabajadora por cambios en su situación objetiva y por el crecimiento de la clase trabajadora en Francia y otros lugares. La clase trabajadora francesa en los movimientos de 1830 y 1848 y en la inmortal Comuna de Paris de 1871, como también en los dramáticos eventos revolucionarios del siglo XX; dieron cuenta de su crecimiento inexorable y con esto, de las ideas del socialismo. El mismo proceso ocurrió en otros países, aunque muchos patrones históricos sean diferentes.


La muerte prematura de la clase trabajadora y con ello de las ideas del socialismo, ha sido proclamada en varias ocasiones, incluyendo como hemos visto, por Alan Greenspan hoy. Los Bolcheviques bajo Lenin y Trotsky en el período que siguió a la derrota de la primera revolución Rusa de 1905-1907, enfrentaron una situación similar a la que enfrentaron los marxistas en la década de los 90. Los compañeros de Lenin fueron reducidos a un pequeño grupo y él, así como Trotsky, se vio en la obligación de combatir las ideas oportunistas, incluso entre las filas de los propios bolcheviques. Lenin también lucho contra las posiciones ultra-izquierdistas, como el boicot a la antidemocrática Duma zarista, una política que fue adoptada inicialmente por la mayoría de los bolcheviques luego de la derrota de la revolución Rusa de 1905-1907.

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