Capítulo 4: Las 'Internacionales'

Posted by Biblioteca Socialista Revolucionaria On viernes 17 de julio de 2009 0 comentarios

Todos estos movimientos fueron instintivamente internacionalistas –buscando la salida y las soluciones a escala internacional - y provocando un tremendo apoyo de la clase trabajadora mundial.


Desde el inicio, con el poder en sus manos, la clase trabajadora procura una solución no solamente en la esfera nacional sino también a nivel internacional. La Liga Comunista fue organizada por los jóvenes Marx y Engels en la década del 40 del siglo XIX cuando la influencia del Cartismo en Inglaterra –el primer movimiento industrial político independiente de la clase trabajadora mundial- estaba aun presente. Hubo cinco intentos serios de unir el poder de movilización política de la clase trabajadora a escala mundial: la Liga Comunista, la Asociación Internacional de los Trabajadores, también organizada por Marx y Engels, la Internacional Socialista (Segunda Internacional), la Internacional Comunista (Tercera) creada luego del triunfo de la Revolución Rusa y la Cuarta Internacional de Trotsky. Todas estas organizaciones jugaron importantes papeles en el crecimiento del poder y la comprensión de los trabajadores, como explicaremos a lo largo del próximo capítulo.


Hoy, en la primera década del siglo veintiuno, cuando el capitalismo demuestra sus debilidades y, al mismo tiempo la globalización acentúa la oportunidad para un internacionalismo real y la creación de una organización internacional, a nivel mundial no existe ninguna internacional de gran inserción política de la clase trabajadora basada en partidos de masas. La tarea del CIT es ayudar a crear las condiciones para la formación de tal organización internacional. Sin embargo, esto sólo es posible en base al aprendizaje de las lecciones del pasado y, principalmente de los errores de las internacionales anteriores. Un gran paso hacia una Internacional de masas debiera ser la creación de partidos de masas a nivel nacional. Aunque la construcción de tal internacional no puede limitarse solo al establecimiento de estos partidos, un poderoso embrión para esta organización internacional debe ser creado en este período explosivo que se esta levantando. Creemos que el CIT puede jugar un papel importante en apoyar este proceso.


Sin embargo, el terreno político esta sembrado con los resquicios de fracasadas y pretendidas Internacionales. Algunas de ellas tenian raíces muy superficiales o ninguna en el movimiento real de la clase trabajadora. La mayoría de estas organizaciones esta fragmentada. La mayoría también han adoptado una posición oportunista o ultra-izquierdista. Y algunas de ellas lamentablemente se reivindican trotskistas. Explicaremos en el próximo capítulo, las razones por las cuales la concepción original de Trotsky de la 'Cuarta Internacional' lanzada en 1938 no logró ganar gran apoyo. A pesar que en algunos casos el trotskismo tuvo un efecto poderoso entre el movimiento obrero -como en Sri Lanka, Latino América, Vietnam, Francia e Inglaterra en los años 70 y 80- nunca se convirtió en una fuerza de masas. La razón de por que la 'Cuarta Internacional' no tuvo éxito fue debido a una combinación de factores y dificultades objetivas desfavorables, junto a varios errores cometidos por sus dirigentes.


Sin embargo el siglo XXI nos presenta la oportunidad para aprender del pasado. El proceso puede comenzar –algunos pasos pueden por lo menos ser dados- con el lanzamiento de los fundamentos para una nueva Internacional. Y esta tarea es principalmente política; la única justificación para intentar construir una organización política aparte de las otras, como todos los marxistas concuerdan, es la existencia de serias diferencias en torno a la política y el programa. Diferencias incidentales, secundarias, personales o incluso tácticas no son una justificación suficiente para mantener una organización distinta sobretodo cuando dicha organización esta formada por docenas, centenares o incluso miles de personas.


Por esta razón, tras la caída del Muro de Berlín y con la nueva situación abierta, el CIT exploró la posibilidad de llegar a acuerdos con otras tendencias del trotskismo en cuestiones fundamentales. Discutimos y abrimos correspondencia con el Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional -SU-CI- también conocido como la Cuarta Internacional. Tuvimos contacto y discusiones con los trotskistas de la corriente Morenista, con fuerte tradición en América Latina. Aún intentamos, desafortunadamente con muy pocos logros, trabajar en actividades comunes y en alianzas con la Tendencia Socialista Internacional (TSI), cuya sección más importante es el Socialist Workers Party (SWP- Partido Socialista de los Trabajadores) en Inglaterra. Iniciamos estas discusiones con la mente abierta y la esperanza que, como hemos dicho, estas organizaciones pudieran talvez aprender de los errores del pasado, reajustar sus políticas y a través de esto lanzar bases sólidas para el trabajo común y un posible acuerdo político sobre las tareas hacia delante.


Lamentablemente las conclusiones que la mayoría de estas organizaciones sacaron de la nueva situación mundial enfrentada por la clase trabajadora y por el movimiento marxista es distinta de la nuestra y en algunos casos de una manera decisiva. El colapso del estalinismo, simbolizado por la caída del Muro de Berlín fue uno de esos momentos decisivos de la historia que, al menos que sea apreciado correctamente, puede llevar a errores políticos, programáticos y organizativos graves. Ninguna de estas organizaciones se ajustó y entendió los principales aspectos de la situación inmediata post-estalinismo tan rápida y claramente como el CIT.

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