Por Peter Taaffe
Comité por una Internacional de los Trabajadores
Introducción al 30 aniversario
El trigésimo aniversario de la fundación del Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT) aconteció en abril del 2004. El Secretariado Internacional (SI) del CIT decidió, con el fin de celebrar las actividades y contribuciones del CIT al movimiento internacional de los trabajadores en los últimos 30 años, reeditar una versión actualizada y ampliada del documento “La historia del CIT”, escrito en 1997 (en español -hasta ahora- la traducción y publicación era inédita). El período posterior a su primera publicación estuvo lleno de eventos importantes, sucesos y desarrollos del movimiento de los trabajadores. El papel y la influencia que el CIT desarrolló también cambió, y en algunas regiones y países esto ocurrió de manera radical.
Hemos visto el surgimiento del movimiento anticapitalista, así como también el importante y colosal movimiento de millones de personas en oposición a la guerra de Bush y Blair en Irak. Esto fue acompañado de una lucha defensiva feroz de la clase trabajadora, particularmente en Europa, contra la ofensiva brutal del neoliberalismo lanzada por los capitalistas en contra de sus derechos y condiciones. El resultado fue una serie de huelgas –algunas huelgas generales de un día o huelgas del sector público- por todo el continente.
En vista de esto, el SI del CIT vio la necesidad de proveer una actualización de las visiones del CIT, tanto en relación a esos acontecimientos como también sobre nuestro papel, en contraste con las visiones y acciones de otros que reivindican del marxismo o el trotskismo. Así como un análisis de las políticas y programas de otras organizaciones y de que maneras estas son comparables a las del CIT. El método de hacer contrastes fue empleado por los grandes marxistas –comenzando por Marx, Engels, Lenin y Trotsky- cuando lidiaban con ideas, tendencias y organizaciones que ellos veían que no respondían a las necesidades de la clase trabajadora y del movimiento obrero.
Se debe reconocer que este método –las polémicas parecieran estar fuera de moda en el período “post moderno”, particularmente en los años 90. Las “Conversaciones” –planteamientos que pasan por debates- se tornaron una norma para los ideólogos del capitalismo y sus defensores, para los líderes de la ex social democracia y de los partidos comunistas. La superioridad del capitalismo y el triunfo del “mercado” debían ser aceptados automáticamente; las discusiones sólo eran para tomar posiciones dentro de ese contexto.
La configuración de la situación política, en tanto, sobre todo en los primeros años de este nuevo siglo, ha resultado en conflictos más intensos de lo que fue la norma en los años noventa. En este sentido, durante la guerra en Irak hubo divisiones entre los círculos de la elite de los EE.UU. y Gran Bretaña por un lado, Francia y Alemania por otro. De la misma forma, la rabia de la clase trabajadora ante las traiciones de los líderes derechistas del laborismo y de los sindicatos ha tenido como consecuencia un hambre de demandas dentro del movimiento obrero por claras direcciones y explicaciones de clase en torno al camino hacia adelante. Como siempre, la precondición para entender que métodos y organización necesita la clase trabajadora en este período esta ligado orgánicamente a la comprensión de los principales aspectos políticos de la situación. Esto, a la vez, envuelve el entendimiento de la historia reciente y los cambios, algunos de carácter extremadamente repentinos, que actualmente tienen lugar o tomarán lugar en el próximo período.
La situación en la década de los noventa se desarrolló en un terreno difícil para el CIT y para otros que permanecieron a la izquierda, en particular los socialistas y la izquierda marxista- trotskista. El colapso del estalinismo anunció un período totalmente diferente al que enfrentaron las generaciones del siglo xx; Fue la situación más difícil, en cierto modo, de los últimos 50 años. Ninguna otra Internacional trotskista entendió tan rápida y claramente las principales características de la situación que siguió tras la caída del Muro de Berlín como el CIT. Con un Muro de Berlín que tiraba abajo no sólo al estalinismo sino también a la economía planificada de Europa del Este y de
En contraste -como veremos en el análisis de las posiciones de diferentes organizaciones- algunas actuaron como “avestruces” políticos. Enterrando sus cabezas se negaron a reconocer, aun mucho tiempo después, que estos eventos significaron una gran derrota para el movimiento obrero internacional. Algunos encararon esta situación como un “revés” pero no de un carácter decisivo. Otros lo vieron como una catástrofe histórica terrible; el socialismo y las perspectivas para la revolución socialista no sólo estarían fuera de la agenda por décadas, sino que para siempre. El CIT concluyó que el colapso del estalinismo fue una derrota y una derrota seria, pero no al nivel del período de entre guerras, cuando los regímenes fascistas triunfaron en Italia, Alemania y España, preparando el camino para la calamidad de
El colapso del estalinismo le dio la posibilidad al capitalismo mundial de juzgar al socialismo como un “fracaso histórico” (igualando –falsamente- el socialismo con los regímenes estalinistas). Esto, por una parte posibilitó la conducción de una campaña ideológica feroz contra el pensamiento socialista. Al mismo tiempo, ellos defendían con miles de argumentos que solamente el “mercado” puede ofrecer un modelo permanente para la humanidad. Esto fue resumido con el “sofisticado” argumento de Frances Fukuyama sobre “el fin de la historia”. Con esto él dedujo la siguiente idea; “el capitalismo democrático y liberal no puede ser superado”. Sería entonces, según ellos, la única forma de organización de la sociedad que hoy es posible y deseable.




